Meter o no a los niños a educación preescolar y a qué edad hacerlo, es una de las preguntas que muchos papás se hacen en el momento de decidir.

Para Valentina Castillo, directora de Sala Cuna y Jardín Infantil La Tribu de Chicureo, “el compartir desde pequeños potencia la seguridad y el desarrollo de habilidades, que le permiten a los niños tener herramientas para relacionarse con personas fuera de su núcleo familiar, siendo una instancia de aprendizaje para practicar la separación de sus figuras de apego”. A lo que agrega: “los niños obtienen rutinas y una estructura que fortalece y estimula un aprendizaje integral, ya que se trabaja desde lo pedagógico, hábitos, rutinas de auto cuidado, hasta valores como la empatía, el respeto, la comunicación, la creatividad y muy importante, la resolución de conflictos”, destaca Valentina.

Por su parte, Isidora López, Psicóloga Infantil y diplomada en Psicopatología del vínculo, dice que “la educación preescolar es un proceso relevante, porque los niños comienzan a aprender los primeros pasos para lograr a futuro la autorregulación. Es importante para su desarrollo socioemocional, dentro del cual el niño comienza a tener las primeras experiencias que se relacionan con aprender a tolerar la frustración, identificar emociones y comenzar a salir de sí mismos, a mirar a otros y a compartir con pares. El niño comienza a la vez, la incorporación de hábitos y rutinas, lo que le permite una base para lo que será a futuro su autonomía. Sumado a lo anterior, el aprender en un ambiente predecible y seguro para él fomenta su confianza básica, proporcionándole seguridad”.

Para Valentina Castillo los beneficios del jardín infantil son múltiples, pues es donde se marcan las bases del futuro de los niños. “La educación pre básica propicia el desarrollo de experiencias de aprendizaje que, junto con la familia, inician a las niñas y niños en su formación valórica, personal y con el resto de la sociedad. Estimula a los niños de una forma adecuada a su edad, con el fin de promover en ellos la identificación y valoración progresiva de sus características personales, necesidades, preferencias y fortalezas, favoreciendo una imagen positiva de sí mismos y el desarrollo de su identidad. Esta etapa favorece la disposición, las ganas y la curiosidad de aprender día a día cosas nuevas, motivados por una educación activa, participativa, lúdica, entretenida y creativa. Las educadoras tienen un rol fundamental como guía de los niños, ya que deben propiciar aprendizajes de calidad, favoreciendo la transición de los niños hacia la educación básica; mediante el desarrollo de actitudes, habilidades y conocimientos necesarios para esta trayectoria educativa y la vida en general”, señala la Directora del Jardín La Tribu.

El apoyo de los padres frente a sus hijos al entrar al jardín infantil es muy importante, al igual que la decisión de dónde va a ir nuestro hijo. “La mejor manera es entregarle seguridad al niño, transmitiéndole que están felices y orgullosos de lo grande que está. Explicándole con antelación antes de la entrada al jardín lo que el menor va a realizar en cuanto a juegos y aprendizajes, y el cómo será el procedimiento (jornada mañana/tarde)”, comenta Valentina Castillo.

Por su parte, Elisa Pinto D´Aguiar, Psicóloga Infanto Juvenil y Coach de Centro Chicureo, dice que “el proceso de adaptación debe ser paulatino, respetando los tiempos y la individualidad de cada niño. No hay una pauta universal, más que observar a tu propio hijo e intentar mirar desde sus propios ojos cuáles son sus necesidades, empatizar con lo que está sintiendo y desde ahí decidir qué es lo que va a necesitar para adaptarse y sentirse seguro en este nuevo ambiente para él. Hay niños que requieren mayor tiempo de adaptación que otros, así como también algunos necesitan ciertas condiciones en el proceso que otros no. Algunos, por ejemplo, necesitan un tiempo de acompañamiento más prolongado por parte de sus figuras de apego, otros necesitan partir con una jornada más corta e ir extendiéndola gradualmente en el tiempo, todo va a depender del niño y sus propias necesidades. Lo importante es que los padres estén atentos a ellas, de manera de que en este proceso de adaptación se sienta tranquilo y seguro”, enfatiza la especialista.

 

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