Buscando una zona de relajo con buena relación precio calidad fue como Eduardo Fuentes se encontró hace 12 años con Chicureo. Miró en muchos lugares, pero fue en Piedra Roja donde eligió instalarse. La decisión cree que fue la correcta, ya que a pesar de que estaba fuera de su presupuesto, decidió jugársela y hoy no se arrepiente. “Tengo amigos, armamos un grupo de fútbol, conozco picadas, mi hija crece en un barrio con vecinos y plaza, tengo una preciosa laguna para caminar en familia con mis perros… siento que soy feliz llegando el viernes y subiéndome al auto el lunes”, cuenta. De las picadas destaca el pan amasado de Don Víctor y adora hacer asados en familia, como buen chicureano que es.

Eduardo cree que si bien no estamos cerca de Santiago, estamos directo. Caro, pero directo. Como sus horarios son diferentes y aún no tiene hijos en el colegio, no sufre con los tacos ni le es tan pesado vivir acá y trabajar allá. Reconoce, eso sí, que 5 horas de sueño diarias le pasaron la cuenta, por lo que debió renunciar al programa que tenía en radio ADN. Pero periodista Fuentes Silva hay para rato, por lo que sigue a toda máquina con Mentiras Verdaderas de La Red y con Corte Nacional de 13C, que se estrena los domingos a las 22:00 horas.

Quien conoce a Eduardo Fuentes, ya sea en persona o por los medios, se habrá dado cuenta lo importante que es su familia. Es por esto, que al preguntarle por el mejor momento que ha vivido en Chicureo, no duda en elegir “cuando llegué con mi hija recién nacida a la que siempre supe que sería su casa”. Lo mismo ocurre cuando la pregunta es lo que más admira de su señora, la periodista Andrée Burgat, a lo que contesta que “es brillante, capaz de hacer millones de cosas al mismo tiempo y ser una excelente madre. Admiro su energía y capacidad de entrega por los demás”.

 

Si Eduardo fuera autoridad en la zona, “eliminaría los semáforos que están de adorno, ampliaría Avenida Chicureo y Avenida Del Valle de inmediato, dotaría de más presencia policial para evitar robos más que partes por velocidad en la radial, ordenaría los horarios de práctica masiva de ciclistas y mejoraría algunas calles que dificultan el caminar. Haría un plan masivo de esterilización canina y control a constructoras. Mejoraría el sistema de transporte a Colina (esas cafeteras son una vergüenza) e integraría a la zona, que es diversa económicamente, para no segregar guetos”. Pero, ante todo, Eduardo asegura que está orgulloso de vivir por estos lados y que de acá no se movería. Piensa que vivir cada día es un sueño en sí mismo. Y salvo por una vez que, por dárselas de runner frente a otros runners mucho más avezados se sacó la cresta trotando en la calle, pareciera que no hay otros recuerdos o experiencias que borraría de esta parte del planeta. Un cine y mayor prudencia al manejo, considerando la gran cantidad de peatones y ciclistas, parece que ya harían de Chicureo el lugar casi perfecto. No se lo pregunté ni tampoco me lo dijo, pero quizás algún día se presente como candidato a algo… “Se siente, se siente, Fuentes Intendente”, igual rima…

 

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